Diario del Novio

17-12-2015

Cuando eres hombre y anuncias tu boda recibes el mismo número de felicitaciones que bromas haciendo referencia al error que estás a punto de cometer, así que todo es muy confuso. Está claro, que todos se alegran por ti, pero es sorprendente la cantidad de chascarrillos y vaciles que tenemos para esta situación.

Decidido, me voy a involucrar en la organización de la boda, no la voy a fallar, es algo importante que compartir y los dos vamos a trabajar compenetrados antes del gran día.

Una vez que parece que tu entorno ha asimilado tu casamiento, empieza lo gordo y te pones las pilas, porque tu novia te avisó de que un año y medio es poco tiempo para la organización del evento más importante de vuestras vidas, así que te remangas y te pones a ver blogs de bodas. Hoy en día todo está en blogs así que ¿por qué no?

Te sorprende lo fácil que parece ser, has visto 10 opciones diferentes con unas imágenes muy bonitas de salones, fincas e iglesias y la verdad es que piensas que te casarías en todas (todos parecen tan felices).

– ¿Gordito has mirado cosas ya? mira que esto de preparar la boda puede ser muy agobiante

– ¿Agobiante? no será para tanto

Entonces esa semana te das cuenta de tu primer error, no le puedes decir a tu prometida que todo te gusta, no debes quitarle importancia a nada, todo es vital, y cuando digo todo, es ¡todo!. Me costó entender porque discutimos tanto por los detalles, pero mi novia me lo explicó:

– Piensa cómo te sientes cuando tú le dices a un colega que pille unas Mahous para ver la Champions pero trae birra del carrefour.

– ¡Dios santo! cariño perdona.

Los detalles importan y ahora lo sabes. Así que vuelves a ello y decides que el lugar donde te gustaría casarte debe de ser un entorno natural. Las fotos de las bodas en la naturaleza tienen un rollito molón parece un día con amigos y familia en el campo, pero con decoración vintage y carritos con gin-tonics.

Ella te pregunta por tus avances pocos días después y le sueltas tu increíble reflexión de la boda en el campo. Sin embargo, ella asocia vuestra boda con la paella dominguera anual en el campo y se vuelve a liar.

De nuevo te sientes confuso, pero ella te hace entender que se siente como cuando un amigo te dice:

– La cerveza da igual hombre venimos por el fútbol.

Pero tú, dolido, pensabas que el fútbol era la excusa para beber cerveza con amigos.

Así que, ya sabes que tendrás que pensar todo más de lo que creías. Aunque también es verdad que tu opinión es importante pero no tanto como la suya, así que te vuelves a relajar y te ves diciendo a tus amigos:

– Total la boda se va a celebrar donde ella quiera, presionada por su madre, e influenciada por las ideas inalcanzables de sus amigas.

Para ti todavía es pronto quedan meses y estás tranquilo, hasta que llega el día que te da por ver el precio de todas esos pequeños detallitos.

– Gordita me estoy agobiando

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